JUICIO POR DELITOS LEVES

Por lo que respecta a los aspectos fundamentales de la tramitación del juicio por delitos leves, debemos decir, con carácter previo, y a los efectos de su mejor comprensión, que a diferencia de lo que ocurre con la tramitación de los procesos por delitos más graves, el juicio por delitos leves carece, por su propia naturelaza, tando de fase de instrucción como de fase intermedia, concentrándose su tramitación en la celebración de una vista oral en la que con plenitud de alegaciones y prueba de las partes, quede debidamente conformado el objeto del proceso y pueda el Juez dictar la correspondiente sentencia. Por consiguiente, una vez que se haya recibido en el Juzgado de Instriucción la denuncia, querella o atestado, el Juez de instrucción de limitará básicamente a incoar el procedimiento y ordenar la citación de las partes para el acto del juicio. Ahora bien, este esquema en principio tan sencillo ha sido complicado extraordinariamente por una de las últimas reformas llevada a cabo en el Juicio por delitos leves, puesto que apartir de la misma existen delitos leves susceptibles de enjuiciamiento inmediato de otras que no lo son, con diferencias en su tramitació, en función del delito leve denunciado.

Así nos encontramos con una serie de delitos leves que “ad initio” el legislador considera que son susceptibles de enjuiciamiento inmediato. Estos delitos son los previstos en el artículo 962 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

  • Lesiones o maltrato de obra
  • Hurto flagrante
  • Amenazas
  • Coacciones
  • Injurias

El resgo más característico de esta serie de delitos leves es que el legislador prevé de manera expresa que en este supuesto la policía remitirá al Juez de Instucción el correspondiente atestado, como sucedería en cualquier otro supuesto, pero con una diferencia fundamental, y es que en este caso es la policía quien efectúa la citación a las partes para su comparerencia a la celebración del juicio y todo ello, por supuesto, de forma coordinada con el Juzgado de Instrucción con arreglo a los parámatros dados al efecto por el Consejo General del Poder Judicial en sus disposiciones reglamentarias. Recibido pues, el atestado en el Juzgado de Instrucción, el Juez procederá o dispondrá la celebración del Juicio, valorando a tal fin tres parámetros fundamentales:

  1. Que el asunto le corresponda por las normas de competencia y reparto.
  2. Que hayan comparecido las personas citadas por la policía.
  3. Que puedan prácticar en el acto los medios de prueba que el Juez estime convenientes. Si concurren todos estos requisitos se procede a la celebración del juicio en el día previsto para ello, si por el contrario no concurren todos ellos el juicio, evidentemente, se celebrará, pero no de forma inmediata, sino dentro de los plazos p  o los del artículo oo revistos en el artículo 965 de LECrim, dentro de los SIETE DÍAS siguientes.

No obstante, lo anterior, el Juez puede acordar el sobreseimiento del procedimiento y el archivo de las diligencias cuando lo solicite el Ministerio Fiscal a la vista de las siguientes circunstancias:

  1. Que el delito leve denunciado resulte de muy escasa gravedad a la vista de la naturaleza del hecho, sus circunstancias, y las personales del autor.
  2. No exista un interés público relevante a la persecución del hecho. En los delitos leves patrimoniales, se entenderán que no existe interés público relevante en su persecución cuando se hubiere procedido a la reparación del daño y no exista denuncia del perjudicado.

Otro bloque de delitos leves serían previstos en el Art. 964 de la LECrim, esto es, todos aquellos delitos leves diferentes de los recogidos en el Art. 962. Para este caso el legislador, no con mucho acierto, ya menciona de manera expresa que se pueden inciciar bien mediante denuncia, querella, o atestado, con una importante diferencia en cuanto a este último, y es que en este suesto la policía no efectúa la citación a las partes para la celebración del juicio, volviendo a se actividad típicamente jurisdiccional. A pesar de que estos delitos leves no están diseñadas para que inicalmente sean objeto de enjuiciamiento inmediato si pueden ser reconducidas a dicha tramitación, siempre que el Juez estime que concurren los siguientes requisitos:

  1. Que esté identificado el denunciado.
  2. Que puedan compareceder todas las personas que deban ser citadas.
  3. Que se puedan practicar los medios de prueba que se consideren necesarios.

Vistas las diferencias en cuanto a la clase de delitos leves en función de que se traten de los del artículo 962 o los del artículo 964, si observamos la regulación de la LECrim a tal fin, llegamos a la conclusión que en cuanto a su tramitación posterior no existe diferencia alguna. En cuanto a las personas que deben ser citadas para la celebración de tal acto no podemos dejar pasar por alto las especialidades en cuanto al Ministerio Fiscal, así como con respecto al investigado que no resida en el lugar de la celebración del juicio.En cuanto a las personas que deben ser citadas para la celebración de tal acto no podemos dejar pasar por alto las especialidades en cuanto al Ministerio Fiscal así como con respecto al investigado que no resida en el lugar de la celebración del juicio. En cuanto al Ministerio Fiscal, la principal especialidad la encontramos cuando nos encontremos en presencia de un delito leve de naturaleza semipública. En este caso el fiscal puede dejar de asistir al Juicio siempre que respete la instrucción existente al respecto de la Fiscalía General del Estado, supliéndose su actividad por la declaración del denunciante en el acto del juicio afirmando los hechos denunciados, teniendo en este caso el valor de la acusación. Por lo que respecta al denunciado que no resida en la localidad donde se debe celebrar el juicio, se le permite su inasistencia, pudiendo dirigir al Juez un escrito alegando lo que estime conveniente en su desacargo o defensa y pudiendo apoderar a una persona que represente en dicho acto que deberá ser procurador o abogado en ejercicio.

En cuanto a la delebración del juicio, las secuencias del acto vienen reflejadas en el artículo 969 de la LECrim, pudiendo ser resumidas del modo siguiente:

  • Lectura de la denuncia o querella
  • Examen de los testigos de la partes acusadoras
  • Audiencia del acusado
  • Examen de sus testigos y del resto de la prueba que ofrezca en el acto
  • Conclusiones del Ministerio Fiscal
  • Conclusiones del denunciante o querellante
  • Conclusiones del denunciado.

Finalizado el acto del juicio el Juez dictará sentencia en el acto, y a no ser posible dentro de los TRES DÍAS siguientes.

Contra la sentencia dictada por el Juez de Instrucción cabrá interponer recurso de apelación del cual conocerá la correspondiente Audiencia Provincial constituida con un sólo Magistrado.

Curiosamente el único problema que plantea el recurso de apelación contra la sentencia dictada en el juicio por delitos leves es el plazo para su interposición, y ello en función de la contradicción existente entre dos artículos de la LECrim, en concreto el 976 y el 212, puesto que en el primero de ellos aparece que el recurso se interpone en un plazo de CINCO DÍAS, mientras que el artículo 212 dispone que el plazo es únicamente un día. La contradicción se puede resolver de manera sencilla si efectuamos un pequelo análisis de la evolución legislativa del juicio por delitos leves, puesto que el mismo sufrió una importante reforma en su tramitación por medio de la Ley 10/92 de 30 de abril de medidas urgentes de reforma procesal, reforma de gan calado en este proceso tanto en la primera instancia como en la segunda. Por lo que respecta a esta segunda instancia se modificó al anterior sistema limitándose el legislador a copiar el mismo sistema que el previsto para las sentencias dictadas por los Jueces de lo Penal y centrales de lo penal en un procedimiento abreviado, modificando de manera expresa elo artículo 976 y estableciendo como ya hemos comentado, que el plazo para su interposición sería de CINCO DÍAS, pero olvidándose del artículo 212 en sede de demás, y con respecto a la tramitación del recurso de apelación.